miércoles, 4 de octubre de 2017

Hablando se entiende la gente

Nadie duda que el lenguaje es nuestra principal diferencia con los animales. El surgimiento de la palabra posibilitó que nuestro cerebro se desarrollara hasta cotas inimaginables para el hombre primitivo. ¿Quién hubiera dicho que lograríamos crecer y trascender el propósito primario de nuestra existencia? Superamos las necesidades básicas y nos adentramos en un mundo de nuevas prioridades, donde éstas últimas adquieren un mayor peso en nuestra balanza. El arte, la música, la escritura y la filosofía son tan solo unos de los regalos que nos trajo el lenguaje con su nacimiento. Y es que de pronto podíamos emocionarnos ante una pintura, o con el sonido de una canción. De pronto pudimos ponerle nombre a nuestras emociones y crear así la poesía, puro éxtasis de emoción.
Pero ¿por qué surgió el lenguaje? ¿Cuál es el origen de este gran salto, que nos ha posibilitado desarrollarnos como sociedad moderna y abandonar las cavernas? La antropología, la lingüística y la psicología son las disciplinas que se encargan del abordaje científico de estas preguntas. Yo os voy a ofrecer una humilde reflexión.

¿Y si creamos el lenguaje para poder resolver los conflictos? ¿Y si ante la violencia del hombre primitivo, surgió una manera de comunicarse, de resolver las diferencias, de expresar los deseos y los sentimientos, para no tener que arreglarlo todo a golpes? ¿Y si la palabra surgió como elemento unificador, como única vía de supervivencia, habida cuenta de las innumerables rencillas de las tribus prehistóricas? ¿No sería entonces un insulto a nuestro propio desarrollo usar la violencia en lugar del diálogo? ¿No sería como perder una parte de nosotros mismos, precisamente aquella que nos hace humanos?


Seguimos teniendo enquistado el mecanismo de la violencia como respuesta. “El hombre es un lobo para el hombre”, sigue estando tan presente en nuestros días como lo estuvo hace milenios, cuando todavía danzábamos en torno a aquellas fogatas que prendían tanto el amor como el odio. 

jueves, 28 de septiembre de 2017

Oda al brownie

Dulce y espumoso manjar
Tu textura suave se deshace en mi paladar
Emanas calidez en cada bocado
Tal deleite debe ser pecado

Tu sabor chocolateado
se degusta mejor junto a un helado
De manera que la lengua, extasiada
queda confundida, aturullada

Pues tal mezcolanza de frío y calor
nubla los sentidos con tamaño esplendor

¿Qué avezado inventor urdiría
tu dulce masa con tal maestría?
¿Quién con tanta agudeza
maridó tus sabores con destreza?

Solo una cosa he de admitir:
mientras el brownie exista, seré feliz.



Imagen tomada de "Recetas sin lactosa": https://www.recetassinlactosa.com/brownie-chocolate-sin-lactosa/  



lunes, 25 de septiembre de 2017

TIC, TAC

TIC, TAC
TIC, TAC
TIC, TAC

Sentí sus dedos aproximándose. A un ritmo lento, pero inexorable. Cada segundo más y más cerca. Como si el espacio entre nosotras fuera una mera distracción. Como si su lejanía fuera una macabra ilusión.

Oía su voz. Más bien, sentía su voz. Aterciopelada, cálida, de una cadencia monótona. Las palabras nacían a borbotones de sus labios, como si se tratase del murmullo de un manantial o el susurro de las olas sobre la arena. Era un sonido demasiado relajante. Demasiado persuasivo.

Me sentí indefensa, vulnerable ante el torrente de sensaciones que emanaba de sus palabras. Al cabo de unos instantes, apenas podía pensar en otra cosa que no fuese su voz.

Ah, esa voz...

Invitándome a recorrer parajes inexplorados, senderos envueltos en una suave bruma. Burbujas de recuerdos, retazos de sueños dormidos en el inconsciente. Todo era demasiado etéreo, como si observase una película a través de un cristal empañado. Pero al mismo tiempo era placentero. Solo tenía que seguir su voz, dejar que me transportase a los lugares más recónditos de mí misma.

De pronto, sentí que no podía moverme. Mis piernas ya no me obedecían a mí. La seguían a ella. A su voz.

Ah, esa voz...

Esa voz que con cada sílaba llenaba mi mente de una explosión de colores, luces y estrellas. Esa voz que creaba un universo en el que sumergirme. Una galaxia en la que flotar, ajena a todo dolor, a toda preocupación, rodeada de astros cálidos que me bañaban con su tibia luz.

TIC, TAC
TIC, TAC

Toco tu frente y despertarás.

TIC, TAC

Cuando abras los ojos, te podrás levantar.

TIC, TAC
TIC, TAC

Y este, señoras y señores, es el arte de hipnotizar.

sábado, 7 de diciembre de 2013

El abismo de los pueblos

Por el arco policromado que se erige en el tisú celeste
atraviesa raudo, veloz un rayo dorado de sol agreste,
descarga su luz iluminando la más oscura realidad terrestre.
El dolor palpita en la mente.
El sudor es cada vez más frecuente.
Y el hambre...el hambre siempre está presente.
Una mirada de todo brillo desprovista.
Una inocencia de nácar vulnerada, enmohecida.
Una tierra poblada de arena; y de desierto llena.
Un destino inexorable, cuerda, soga, yugo, cadena
de quien nace para la pena
y de la pena se nutre
y de la pena se llena.

Un páramo desierto, en la sabana.
Un oasis, cumbre de beldad paradisíaca
manantial de vida, espejo del ocaso y del alba.
Pero el hambre nunca falta
en los terrenos de África.

Una sombra acecha, escondida, camuflada
transformada en agua insalobre o en mosquito o en la nada.
Persigue corazones, bocas, almas.
Persigue identidades desde antes de que nazcan.
Su sombra todo lo cubre,
todo lo llena. Donde ella está,
no falta dolor, ni pena.
Siembra los campos de plagas,
los pantanos de bacterias
el aire hace impuro,
se esconde tras la vida,
corrompe el futuro.

Todo está envuelto en su manto de noche,
su abisal tela negra
su bruma oscura de oscura naturaleza.
Su guadaña invisible cubre todo bajo sus manos.
Esos niños, esas gentes,
padres, hijos, nietos, hermanos.
Madres, hijas, nietas, hermanas.
Todos perseguidos por las garras de esa fiera
que corta hilos cual tijera
quita vidas cual certera
flecha para el pecho hecha.

Levántate, mira.
Millones de personas sin vida.
Día a día.
La muerte se cierne sobre los humanos.
Y los humanos, impasibles, miran hacia otro lado.
Y mientras tanto, el llanto
de un niño desconsolado
de una madre desesperada
de todo un pueblo subyugado
al egoísmo oligárquico de unos pocos privilegiados.
Hoy el mundo no es mundo.
Y los hombres ya no son humanos.

Invernal

Llega el frío de Moscú, inexorablemente. Y con él llegan las promesas rotas, los sueños olvidados y los recuerdos enmohecidos de una frágil burbuja de cristal. La vida, caprichosamente, se empeña en separarnos. Otra vez. En hacernos olvidar la pasión contenida en nuestros acaudalados vasos circulatorios, en dejar atrás los escalofríos a los que se somete nuestra piel con tan solo una mirada, en volvernos locos recordando lo que nunca sucedió. Pero, paradójicamente, este frío es la única forma que tenemos de entrar en calor, de recordar que existe la brisa estival, el cielo de un perfecto añil encerado y la promesa de que los buenos tiempos aún están por venir.


miércoles, 20 de noviembre de 2013

On fire

Fui urdida en acero y fuego, 
por fuera resisto
todo lo que por dentro quiero.
Temor por la muerte no albergo,
el ardor por la vida me quema el pecho.
Soy ágil, veloz
cual flecha espero, vigilo
y ataco con decisión.
Soy una mujer en llamas
que a su paso arrasa 
la mala hierba y la hierba alta.
En el cielo soy pájaro cantor, 
en el agua, cual sirena emerjo yo.
Seré lo que el mundo de mí necesite.
Sólo aguardo la ocasión.

martes, 19 de noviembre de 2013

Quiero ser mariposa

Por el templado cielo de Oriente
tras el reflejo dorado del sol
se desliza un frágil recuerdo,
la sombra de una ilusión.
Una mariposa de carmín encendido
vuela sin rumbo, sin dirección.
Se ha cubierto las alas de terciopelo
dorado y eterno, al compás de su vuelo.
No hay sitio al que quiera ir,
no hay espacio ni tiempo.
Sólo existe la mariposa
y la perfección de su vuelo.
Sueños rotos, amargas espinas
rezumantes heridas: ya no existen.
Sólo existe su vuelo, 
magistralmente triste.
El dolor quedó lejos al despegar del suelo
el horizonte vacío de esperanza, de empeño.
Atrás no queda nada, sólo un frustrado anhelo
que me llevó a ser mariposa
a romper la crisálida
a empezar de nuevo.



lunes, 18 de noviembre de 2013

Nocturna

Nocturna. Se desliza sigilosa una sombra tenue.
Su pálido reflejo brilla al candor de la luna leve.
Como para ocultarse, se funde con la brisa breve. 
Es apenas un susurro, un eco del tiempo endeble.
Una voz del pasado, un murmullo del presente.
Un impulso del futuro, un corazón ardiente.
Una luz que la guía, una mecha que prende. 
Avanza. Ya no corre, ahora vuela.
Dibujando a su paso una estela
de colores en el viento, de ilusiones por bandera.
Nada podrá detenerla, ningún muro ni frontera.
Es mi alma, que te busca.
Es tu ausencia, su condena.
Son tus besos los que anhela.


miércoles, 4 de julio de 2012

Personas



Es extraño, pero cuando crees que lo sabes todo acerca de una persona, da un giro inesperado, cambia y de repente, descubres otra parte de ella que estaba oculta. Las personas no suelen cambiar demasiado, todos los cambios que aparentemente muestran son solo formas de esconder esa parte, que suele ser la más bella y que por alguna u otra razón queda enmascarada entre las apariencias. Suelen decir que una persona es quien es por las decisiones que toma y por el camino que sigue, pero no creo que sea así. Las personas cometen errores, se equivocan en sus elecciones. Y eso es inevitable. Por eso la calidad de alguien como persona no está en sus decisiones, sino en su forma de tratar a aquellos que considera inferiores, ya sea en edad, en habilidades o en educación. Es esto lo que nos hace grandes, a pesar de los muchos errores que podamos cometer. Es en esa parte escondida donde reside el valor de la raza humana, ese impulso que nos lleva a actuar de una u otra forma con los demás, ese destello que revela en un instante la verdadera naturaleza del hombre.