martes, 30 de agosto de 2011

La vida es sueño


Hay quien dice que se escribe por inspiración. Otros dicen que por rutina, por hábito se hace al escritor. A mí no me engañan. Se escribe por desesperación, por angustia, por dolor. El escritor se entrega al papel porque no tiene a nadie a quien acudir. No tiene a nadie a su alrededor que pueda escucharlo, comprenderlo. Porque un escritor, o escritora, como es mi caso, no tiene a nadie que pueda amarlo. Es por eso que inventa historias, escribe fantasías o se deja embelesar por el encanto de un libro. Porque está solo. Dicen que a todo aquel que se considere persona le llega el momento de febril pasión por la lectura, más tarde o más temprano. ¿Alguien sabe por qué? Porque en ese momento es consciente de que está solo. Siempre estuvo solo desde el instante que nació y siempre lo estará. Pero hay un problema. No todos pueden aceptar esta dura y cruel verdad, herencia de la Madre Naturaleza. ¿Y qué hacen entonces esos seres humanos, esos seres que se autodenominan "sociales", qué hacen?
Pues crean una fantasía, una ilusión, una enajenación, un mundo paralelo donde poder evadirse de la inminente soledad que domina sus vidas. Pero evidentemente toda su creación es un sueño. Y los sueños, sueños son.