martes, 19 de noviembre de 2013

Quiero ser mariposa

Por el templado cielo de Oriente
tras el reflejo dorado del sol
se desliza un frágil recuerdo,
la sombra de una ilusión.
Una mariposa de carmín encendido
vuela sin rumbo, sin dirección.
Se ha cubierto las alas de terciopelo
dorado y eterno, al compás de su vuelo.
No hay sitio al que quiera ir,
no hay espacio ni tiempo.
Sólo existe la mariposa
y la perfección de su vuelo.
Sueños rotos, amargas espinas
rezumantes heridas: ya no existen.
Sólo existe su vuelo, 
magistralmente triste.
El dolor quedó lejos al despegar del suelo
el horizonte vacío de esperanza, de empeño.
Atrás no queda nada, sólo un frustrado anhelo
que me llevó a ser mariposa
a romper la crisálida
a empezar de nuevo.



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