lunes, 16 de mayo de 2011

Un grito de soledad hacia un cielo sin fondo


Te busco inútilmente en el abismo de la soledad,
me hundo lentamente en el vacío de tu frialdad,
con anhelo aguardo el momento para verte,
aunque tus espinas me provoquen la muerte,
tan sólo quisiera tenerte, poseerte,
pues tus abrazos siguen en mi mente.
Una gran herida abierta que me infunde sufrimiento
aunque no lo aparento por fuera, muy dentro lo siento.
Me pregunto miles de veces qué pasó
por qué cambiaste de opinión.
Amargas penas quedan en mi corazón
te fuiste y me encerraste en tu prisión.
Tus brazos: cadenas irrompibles.
Tus besos: condenas imposibles.
Pienso en lo que hice y en lo que no,
lamento no haber disfrutado de tu amor.
Ni siquiera me diste una explicación.
Te marchaste, como una exhalación.
Caigo lentamente en el ruido del silencio.
Espero pacientemente despertar de este sueño.
Pero veo que es real.
Ya sé que no volverás.
Durante mucho tiempo
me dormí despierta con tus besos.
Los que no llegaron, esos.
Los más soñados, esos.
Me proporcionaban alegría
si bien sabía que eran fantasía.
Cada abrazo, cada caricia
con un sentimiento de malicia.
Me hiciste sufrir
ahogada estoy por ti.
Sabías lo que hacías
y eso no te lo impedía.
Me robaste lo que me quedaba.
Un alma vacía, una conciencia acabada.
Un corazón frío, un amor que regresaba.
Me arrojaste al hastío, ahora ya no tengo nada.
Apenas me queda el recuerdo
de una vida pasada,
de una conciencia amargada,
de un pequeño corazón bueno
y de un alma acabada.

2 comentarios:

  1. Salud!
    Ojalá renueves como el fuego que pareces ser,
    sólo te falta una chispa para volver a nacer.
    Tan sólo te digo que aún es pronto para dejar de escribir. Escribe y piensa. Desde la sombra alguien más de obeserva.
    Sé que tienes más que escribir. Me gusta tu rima y tus palabras.
    uale! Samuel.

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