lunes, 7 de febrero de 2011

Tiempo de supervivientes


Desgraciadamente, la gente sólo se mueve al tocarles la faltriquera. Pero para cuando se vayan a mover, no podrán conseguir nada. Será demasiado tarde para volver atrás, a un tiempo en el que todo es posible y a la vez imposible, a una sociedad que se despega de sus ínfimas trazas de utópica y revela al fin su verdadera cara. La cara oculta, la cara sumergida, la cara de aquellos que no gozan del derecho a la educación y al trabajo, aquellos que darían cualquier cosa por poder llevar un plato de comida a casa. Qué tristes son los tiempos de crisis económicas. Una vez alguien dijo que eran tiempos para los supervivientes. No puedo estar más de acuerdo. Ojalá no tuviéramos que ver cómo nuestros sueños, nuestras ilusiones y fantasías no se estrellan poco a poco, uno a uno, contra el suelo. Ojalá no tuviéramos que ver el dolor de familias que se quedan sin hogar, sin trabajo, sin derecho a vivir de forma digna. Ojalá no hubiésemos malgastado tantos recursos, tanto naturales como económicos, porque lo que sí que pone de manifiesto una crisis como ésta es que hay algún fallo en el sistema. Pero para mí el fallo más importante no está en la enmienda nº 5 del Artículo nº cualquiera de un Boletín Oficial del Estado. No. El fallo más abismal de todos son las personas. Las personas han perdido la humanidad, y ya no son personas. Son máquinas autómatas que perviven en un estado mental ajeno a la realidad actual, al país en el que viven y al mundo del que son ciudadanos. Las personas ya no ven a otras personas. Ven objetos, quizás de deseo, quizás de diversión. Simplemente objetos. Fantasmas caminando por la acera. Sólo existe una cosa: ellos mismos. Por eso, yo también podría mirar para otro lado. Hacer como si nada de esto existiera. Encerrarme en un estado de enajenación permanente. Olvidar lo que ocurrió y "tomarme las cosas menos a pecho". Pero, ¿sabéis que? No voy a hacerlo. No voy a quedarme callada mientras veo caer los únicos pilares dignos del Imperio capitalista en el que estamos obligados a subsistir. No voy a dejar que todo lo arregle otro y mientras me voy de fiesta para ser "guay". No voy a dejar de luchar por unos ideales que aseguran la igualdad de derechos de todo el mundo. Porque aunque el mundo entero vaya en mi contra, yo seguiré luchando, así tenga que morir en el intento.

NUESTRA UNIÓN HACE LA FUERZA. LA DEBILIDAD DE LOS LAZOS SÓLO NOS CONVIERTE EN BLANCOS FÁCILES, DESPROTEGIDOS, AISLADOS.

"No te separes de tus amigos"


"Nunca dejes de soñar, aunque la oscuridad más oscura te atenace el corazón. Los sueños nunca te dejarán solo"