lunes, 26 de diciembre de 2011

Under a winter light


"Todo lo que hacemos en la vida es insignificante; pero es importante que lo hagamos"
Mahatma GANDHI

¿Para qué vamos a luchar contra la injusticia? ¿Por qué preocuparnos por el bien de los demás? ¿Por qué ayudar a quienes nos rodean, por qué intentar buscar el bienestar de la mayoría? ¿Por qué no conformarse con la felicidad propia? ¿Para qué tender la mano a los demás? ¿Por qué no pisotear a todo el que se pueda y garantizar así la felicidad propia? ¿Por qué llorar, sufrir, llorar, preocuparse, sufrir y llorar otra vez? ¿De qué sirve? ¿Acaso tiene algún sentido? ¿Acaso no es tan insignificante todo lo que hacemos como el corretear de una hormiga por los kilómetros subterráneos de sus galerías; como el aleteo de una mariposa alrededor de las flores, como el gotear incesante del agua en las cavernas, como el infructuoso empeño por llegar a conocer la verdad? Y, sin embargo, las hormigas se nutren de las reservas que almacenan durante el período estival; el aleteo de una mariposa en Pekín puede provocar un tsunami en Haití; el gotear incesante del agua en las cavernas forma tras miles de años las magnificentes estalactitas y estalagmitas que ahora podemos admirar y el que busca durante toda su vida la verdad, mientras ésta se esconde y se desvanece, es este a quien llaman sabio, a pesar de que dice vivir en la ignorancia. Son tan pequeñas estas cosas como las acciones que hacemos día a día, y que acaban constituyendo una vida entera. Pero, a pesar de las microscópicas dimensiones de nuestras acciones, la magnitud de los resultados puede ser abisal, tal y como el copo de nieve provoca un alud en la montaña. En esto radica la importancia de todas y cada una de las cosas que hacemos, pues aunque parezcan insignificantes son, en realidad, la esencia de la vida.

sábado, 10 de diciembre de 2011

El error de Dios


"Y a continuación compara con la siguiente escena el estado en que, con respecto a la educación o a la falta de ella, se halla nuestra naturaleza"
PLATÓN, Libro VII de La República, El mito de la Caverna.

Dios creó el mundo, y puso en él a la Humanidad, para que formase sociedades justas e igualitarias: perfectas. Pero en su inmensa sabiduría, Dios pensó que, dada la heterogeneidad de la especie, la igualdad sólo se conseguiría con una educación ajustada a cada tipo de persona, de
forma que en sus enseñanzas Dios profesaría la desigualdad como medio para conseguir la igualdad. Así pues, quedó establecido que para aquellos que tuviesen más dificultad para aprehender los conocimientos del Señor Nuestro Dios serían tratados por el Todopoderoso de forma que su ignorancia no supusiera ningún problema de carga psicológica; mientras que a aquellas mentes un poco más despiertas, las que tuviesen en su composición el gen de la avidez
científica, se las relegaría a un trato exigente, sin excluir las humillaciones pertinentes por cada mínimo fallo o tropiezo. Así pretendía Dios, todopoderoso y eterno, gobernar las ciudades de
forma justa e igual, castigando a todos quienes demostrasen una sed de conocimientos superior a la de sus compañeros de caverna; ignorando el creciente sentimiento de incomodidad que bullía en la polis ante las arbitrariedades de sus designios. Aunque Dios no lo sabía, los humanos menos animales del corral sembrarían ante esta concepción de justicia una duda que habría de corroerles las entrañas hasta que descubrieran que el mundo que Dios gobernaba no era menos hipócrita que el que gobernaban los hombres. Todo era, y siempre había sido, una farsa montada alrededor de unos principios que no se tenían en pie, una compleja maquinaria de engaños que presentaba a Dios como un ser divino, omnipotente, omnipresente y omnisciente, aunque realmente no se diferenciaba mucho del resto de humanos. Cuando las mentes más despiertas se dieron cuenta de todo, se convirtieron al ateísmo: la única doctrina que no adoraba a un
personaje perfecto, sino que reconocía en cada ser, ya fuese divino o humano, una amalgama infinita de imperfecciones.



jueves, 8 de diciembre de 2011

Historias del reflejo de un cristal


Ante el vaho húmedo que hace translucir la imagen de quien se refleja a su paso, un cristal escucha atento retazos de conversaciones ajenas, a veces banales, a veces someras, a veces de simple palabrería de relleno, y muy pocas veces de una profundidad abisal. Estas últimas son las que más ansía un cristal escuchar, y si tiene algo de suerte lo hará. Porque no es lo mismo ser un cristal de un escaparate que un cristal de un autobús. Yo personalmente, me reencarnaría en este último, aunque pasasen siglos hasta dar con una persona medianamente civilizada que no mascullase chabacanerías de poca utilidad imaginable. Entre reflejos, a veces se oyen historias que te perforan el alma. Historias que te hacen reír hasta llorar, historias que te hacen llorar hasta reír. Me apetece sobremanera contar una de esas historias, pero considero que hasta mi próxima reencarnación como cristal de autobús, no estaré preparada. Y cuando lo esté, no podré escribir, así que ruego me disculpen por privarles de tan profunda carga moral implícita en las historias que nunca contaré. Intenten ustedes reencarnarse en cristal de autobús, y quizás tengan la suerte de oír alguna vez una historia de las buenas.

martes, 30 de agosto de 2011

La vida es sueño


Hay quien dice que se escribe por inspiración. Otros dicen que por rutina, por hábito se hace al escritor. A mí no me engañan. Se escribe por desesperación, por angustia, por dolor. El escritor se entrega al papel porque no tiene a nadie a quien acudir. No tiene a nadie a su alrededor que pueda escucharlo, comprenderlo. Porque un escritor, o escritora, como es mi caso, no tiene a nadie que pueda amarlo. Es por eso que inventa historias, escribe fantasías o se deja embelesar por el encanto de un libro. Porque está solo. Dicen que a todo aquel que se considere persona le llega el momento de febril pasión por la lectura, más tarde o más temprano. ¿Alguien sabe por qué? Porque en ese momento es consciente de que está solo. Siempre estuvo solo desde el instante que nació y siempre lo estará. Pero hay un problema. No todos pueden aceptar esta dura y cruel verdad, herencia de la Madre Naturaleza. ¿Y qué hacen entonces esos seres humanos, esos seres que se autodenominan "sociales", qué hacen?
Pues crean una fantasía, una ilusión, una enajenación, un mundo paralelo donde poder evadirse de la inminente soledad que domina sus vidas. Pero evidentemente toda su creación es un sueño. Y los sueños, sueños son.

lunes, 16 de mayo de 2011

Un grito de soledad hacia un cielo sin fondo


Te busco inútilmente en el abismo de la soledad,
me hundo lentamente en el vacío de tu frialdad,
con anhelo aguardo el momento para verte,
aunque tus espinas me provoquen la muerte,
tan sólo quisiera tenerte, poseerte,
pues tus abrazos siguen en mi mente.
Una gran herida abierta que me infunde sufrimiento
aunque no lo aparento por fuera, muy dentro lo siento.
Me pregunto miles de veces qué pasó
por qué cambiaste de opinión.
Amargas penas quedan en mi corazón
te fuiste y me encerraste en tu prisión.
Tus brazos: cadenas irrompibles.
Tus besos: condenas imposibles.
Pienso en lo que hice y en lo que no,
lamento no haber disfrutado de tu amor.
Ni siquiera me diste una explicación.
Te marchaste, como una exhalación.
Caigo lentamente en el ruido del silencio.
Espero pacientemente despertar de este sueño.
Pero veo que es real.
Ya sé que no volverás.
Durante mucho tiempo
me dormí despierta con tus besos.
Los que no llegaron, esos.
Los más soñados, esos.
Me proporcionaban alegría
si bien sabía que eran fantasía.
Cada abrazo, cada caricia
con un sentimiento de malicia.
Me hiciste sufrir
ahogada estoy por ti.
Sabías lo que hacías
y eso no te lo impedía.
Me robaste lo que me quedaba.
Un alma vacía, una conciencia acabada.
Un corazón frío, un amor que regresaba.
Me arrojaste al hastío, ahora ya no tengo nada.
Apenas me queda el recuerdo
de una vida pasada,
de una conciencia amargada,
de un pequeño corazón bueno
y de un alma acabada.

martes, 8 de marzo de 2011

La estación de los sueños rotos


Llega el frío de Moscú, inexorablemente. Y con él llegan las promesas rotas, los sueños olvidados y los recuerdos enmohecidos de una frágil burbuja de cristal. La vida, caprichosamente, se empeña en separarnos. Otra vez. En hacernos olvidar la pasión contenida en nuestros acaudalados vasos circulatorios, en dejar atrás los escalofríos a los que se somete nuestra piel con tan solo una mirada, en volvernos locos recordando lo que nunca sucedió. Pero, paradójicamente, este frío es la única forma que tenemos de entrar en calor, de recordar que existe la brisa estival, el cielo de un perfecto añil encerado y la promesa de que los buenos tiempos aún están por venir.

domingo, 6 de marzo de 2011

La danza del fuego


La sangre se agolpa en mis venas. A borbotones, se abre camino una sustancia extraña, que algunos llaman adrenalina, aunque lo cierto es que poco me importa su nombre. Sólo sé que cada centímetro cúbico de mi piel se impregna de ella cuando te veo. En ese instante, un caudal irrefrenable de sensaciones recorre mi cuerpo, adueñándose de mí, impulsándome a fundirme contigo hasta el fin de los tiempos. Pero es entonces cuando levantas la vista y me regalas esa cálida sonrisa del niño bueno que nunca has sido, esa mirada apasionada propia de quien vive en un sueño, y cuando estamos en el punto en que x alcanza a infinito, entonces todo se acaba. El ruido, la gente, la vida nos separa.

Años más tarde, seguimos siendo los mismos cobardes. Nada ha cambiado. Aunque, en realidad, la vida me ha dado unas ganas irreprimibles de comerte a besos. Y esta vez no sé lo que ocurrirá.

miércoles, 2 de marzo de 2011

Un susurro de tranquilidad


We are fool enough to believe that we no longer feel the same as we felt before. Although we love each other, and we are aware of that, we lie to everybody, and even to ourselves, because we know if it wasn't like this, we would run to each other and let love lead us to another galaxy, with an enormous explosion of passion, which could destroy the world with its energy. That's the reason of our stupid behaviour: we just want to save the world. And that's all.


Somos lo suficientemente idiotas como para creer que ya no sentimos lo mismo que antes. Aunque nos amamos, y somos conscientes de ello, mentimos a todo el mundo, incluso a nosotros mismos, porque sabemos que si no fuera así, correríamos el uno hacia el otro y dejaríamos que el amor nos guiara hacia otra galaxia., con una enorme explosión de pasión, que podría destruir el planeta entero con su energía. Y esa es la razón de nuestro estúpido comportamiento: sólo queremos salvar el mundo. Y eso es todo.



lunes, 7 de febrero de 2011

Tiempo de supervivientes


Desgraciadamente, la gente sólo se mueve al tocarles la faltriquera. Pero para cuando se vayan a mover, no podrán conseguir nada. Será demasiado tarde para volver atrás, a un tiempo en el que todo es posible y a la vez imposible, a una sociedad que se despega de sus ínfimas trazas de utópica y revela al fin su verdadera cara. La cara oculta, la cara sumergida, la cara de aquellos que no gozan del derecho a la educación y al trabajo, aquellos que darían cualquier cosa por poder llevar un plato de comida a casa. Qué tristes son los tiempos de crisis económicas. Una vez alguien dijo que eran tiempos para los supervivientes. No puedo estar más de acuerdo. Ojalá no tuviéramos que ver cómo nuestros sueños, nuestras ilusiones y fantasías no se estrellan poco a poco, uno a uno, contra el suelo. Ojalá no tuviéramos que ver el dolor de familias que se quedan sin hogar, sin trabajo, sin derecho a vivir de forma digna. Ojalá no hubiésemos malgastado tantos recursos, tanto naturales como económicos, porque lo que sí que pone de manifiesto una crisis como ésta es que hay algún fallo en el sistema. Pero para mí el fallo más importante no está en la enmienda nº 5 del Artículo nº cualquiera de un Boletín Oficial del Estado. No. El fallo más abismal de todos son las personas. Las personas han perdido la humanidad, y ya no son personas. Son máquinas autómatas que perviven en un estado mental ajeno a la realidad actual, al país en el que viven y al mundo del que son ciudadanos. Las personas ya no ven a otras personas. Ven objetos, quizás de deseo, quizás de diversión. Simplemente objetos. Fantasmas caminando por la acera. Sólo existe una cosa: ellos mismos. Por eso, yo también podría mirar para otro lado. Hacer como si nada de esto existiera. Encerrarme en un estado de enajenación permanente. Olvidar lo que ocurrió y "tomarme las cosas menos a pecho". Pero, ¿sabéis que? No voy a hacerlo. No voy a quedarme callada mientras veo caer los únicos pilares dignos del Imperio capitalista en el que estamos obligados a subsistir. No voy a dejar que todo lo arregle otro y mientras me voy de fiesta para ser "guay". No voy a dejar de luchar por unos ideales que aseguran la igualdad de derechos de todo el mundo. Porque aunque el mundo entero vaya en mi contra, yo seguiré luchando, así tenga que morir en el intento.

NUESTRA UNIÓN HACE LA FUERZA. LA DEBILIDAD DE LOS LAZOS SÓLO NOS CONVIERTE EN BLANCOS FÁCILES, DESPROTEGIDOS, AISLADOS.

"No te separes de tus amigos"


"Nunca dejes de soñar, aunque la oscuridad más oscura te atenace el corazón. Los sueños nunca te dejarán solo"